17 abril, 2023

EL RELATO: ¿MUCHO PEDIR QUE SEA POR ESCRITO

¿Comprenderán las actuales autoridades del Colegio, los expertos en crisis y los asesores comunicacionales cuánto daño hace a la comunidad la falta de un texto? Nada fomenta más el rumor. Una anti-gestión de crisis.


“¡Papelitos primero!” Eso dijo el ministro de justicia cuando habló con la prensa. Típico chileno: Lo que está escrito es lo que vale.

En Chile todo se escribe o se “inscribe” (es decir, se registra por escrito). Arriendos, matrimonios, hijos, tareas escolares, cuotas... Todo. Escribimos hasta certificados para decir que estamos vivos. Con mis hijos tenemos escritas las condiciones de uso de celular que me autorizan revisiones sin aviso. Si reclaman privacidad, les recuerdo que “lo tenemos por escrito”.

Es extraño que el “relato” del Colegio sobre los abusos sexuales fuera sólo leído el miércoles 12. No se grabó, no se transmitió, no se adjuntó al comunicado del jueves. El documento más importante del año no tiene registro.

¿Comprenderán las actuales autoridades del Colegio, expertos en crisis y asesores comunicacionales cuánto daño hace a la comunidad la falta de un texto? Obliga a fijar postura de memoria, por lo oído. Y cuando un grupo de apoderados objeta, no hay cómo comparar. Nada fomenta más el rumor. La anti-gestión de crisis.

Hay cosas que antes hacíamos bien, pero ahora hacemos mal. Si algo caracterizaba a nuestra comunidad, en línea con la espiritualidad ignaciana, era la capacidad de abstracción y reflexión escrita. Desde el Proyecto Educativo hasta el calendario de visitas a Santa Adriana, nada existía en el SIEB si no se entregaba por escrito. Pero ahora no. Ahora nos leen la historia. Y algunos, enojados y exhaustos, creen que les cuentan un cuento. El esfuerzo del relato pierde fertilidad en su oralidad.

¿Alguien creerá que se puede cautelar del mal uso de un contenido leído a cientos de personas? ¿Qué no va a salir en la prensa? ¿O que la inexistencia de registro hará desaparecer la discusión respecto del mismo? En el SIEB todo se discute, es parte del Magis. Da igual si lo entregan escrito o no.

Yo lo escuché. Y también quiero verle el lado positivo. Escuchamos una relación de

hechos circunspecta, con poco hecho nuevo, cuya gran virtud, creo, es que nos dice que lo que pasó, pasó (como la canción). Y que siendo grave, no fue la película de terror que en algunas partes se ha contado. Al menos no para quienes no hemos sido abusados. ¿Pero cómo profundizamos sobre lo sucedido si el texto no está?

Los relatos son importantes por lo que dicen y, también, por lo que no dicen. Y en esto de “no decir” me preocupa que las autoridades del SIEB no comprendan que la transparencia es un continuo, no destellos ni datos aislados seleccionados por la autoridad como adecuados para publicar. Veo ausencias inexplicables.

No se dice, por ejemplo, si los investigados por estos hechos son sólo alumnos y alumnas. Me parecería inconcebible que el resultado de todo esto sea un puñado de estudiantes, hombres y/o mujeres, sancionados y/o expulsados. ¿Y los adultos, dónde estuvimos todo este tiempo? Padres, docentes y directivos... ¿pasaremos piola? No creo que sea posible, pero nada he escuchado sobre eso.

Tampoco se dice cuántas alumnas están perdiendo clases porque no se sienten seguras en el Colegio. Uno quisiera creer que ese problema ya se superó. También, que se está haciendo algo para no perjudicar académicamente a estudiantes suspendidos. En buena hora hay tres chiquillos que pudieron volver a clases libres de toda sospecha. ¿Qué pasa con las otras familias?

Me falta también que asumamos que hay una historia. Los hechos de interés no empezaron la mañana del 31 de marzo. Un relato completo debe hacerse cargo de las denuncias del año pasado, ¿existieron o no?. Hubo hechos de violencia post pandemia, reclamos sobre “incivilidades” que ya tienen cierta data. El “relato”, que para ser útil requiere ser creíble, debe recoger la génesis de un fenómeno, no sólo un capítulo. Hasta ahora todo eso sigue siendo parte de la oralidad.

No vaya a ser que la falta de “claridad oportuna” nos exponga a más dolor y división. Quizá el relato necesario es otro. Y quizá no es tarde para empezar a trabajar en una comisión de verdad y evaluación de la coeducación. Un relato compartido que se inicie cuando las niñas entraron al Colegio y que les permita a ellas mismas, y a nosotros los adultos, hacer una evaluación de las luces y sombras del camino recorrido. Ahora que ellas ya se empinan a la educación media, no aparece superfluo mirar contribuciones, errores y omisiones de cada cual.

Ojalá sepamos algo de todo esto en los días que vienen. Según el “canal oficial” los resultados de la investigación interna se conocerán a fines de esta semana. Ojalá que volvamos a la tradición escrita. Lo oral nos queda mal.

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