10 abril, 2023

ABUSOS EN EL SIEB: Las siete cosas que sabemos y la enorme cantidad de cosas que aún desconocemos de un episodio triste y lamentable.

La directora de ciclo ha invitado a los delegados generales de 4to básico auna reunión. Nos ha pedido que enviemos por anticipado nuestras “inquietudes”. He enviado el texto que sigue, que me representa a mi y mi familia:

Tenemos una inquietud grande: ¿Qué fue lo que realmente sucedió en el Colegio San Ignacio El Bosque el 31 de marzo pasado? ¿Hubo abusos sexuales? ¿Cómofue posible que ello ocurriera? ¿Hubo alertas, antecedentes, o fue un “estallido” surgido de la nada?

¿Qué sabemos? El colegio ha enviado comunicados internos casi diarios insistiendo que “este el único canal oficial de información”. Por esos comunicados sabemos que el viernes 31 de marzo pasó algo. Pero no sabemos qué. El comunicado ese día habla sobre “un hecho” ocurrido entre estudiantesdel III ciclo. Un “lamentable episodio” durante el segundo recreo “donde algunas estudiantes manifestaron haberse sentido vulneradas por acciones de sus compañeros”.

UNO. Sabemos que pasó algo y las niñas “dicen” sentirse vulneradas.

El 2 de abril los dichos parecen haberse constituido en verdades. El colegio

lamenta “profundamente la vulneración sufrida por un grupo de alumnas (...) No somos indiferentes a estos hechos”. Lamentablemente aún no sabemos qué hechos. Al menos yo no sé.

DOS. Supimos ese día que el Colegio seguirá trabajando “para erradicar cualquier acto de abuso y promover una cultura del respeto”. ¡En hora buena!

TRES. Sabemos por ese comunicado una tercera cosa: Se está aplicando un plan de contención de crisis. Son ¡17 medidas! Todas muy razonables. Entre ellas: Activación del “Protocolo de prevención y Acción ante el abuso sexual”, investigación interna, conformación del Comité de Crisis, suspensión de clases de los eventuales responsables (de los hechos que no conocemos), apertura de un canal de recopilación de información (sobre esos mismos hechos desconocidos), contratación de una asesoría externa experta en prevención de abusos (tampoco sabemos quiénes son los expertos) y revisión de los procedimientos internos del colegio para detectar sus falencias (¿cómo nos habrá ido en la revisión?).

CUATRO. Sí sabemos de la enorme y valorable disposición de la dirección del Colegio a escuchar. Se ha reunido con el centro de padres, con los centros de alumnos, ha realizado jornadas de diálogo con estudiantes, maestros y personal, familias afectadas; y se ha reunido con la Superintendencia de Educación, con Carabineros y con el Ministerio Público.

Todas las medidas que se tomen “considerarán el aporte que hemos recibido tanto por parte de las y los apoderados como de las y los estudiantes con los que nos hemos reunido”. (3 de abril).

¿Qué significa eso? No sabemos. Qué opiniones ha recibido, cuáles considera adecuadas, cuáles no, a quién toma en consideración y a quién no. De todo lo hecho, qué recomendaron los expertos, qué pidieron los padres, en qué aportaron los alumnos y, muy importante, qué opiniones y propuestas se rechazaron por improcedentes.

Probablemente se nos dirá que todo lo que no sabemos de debe a que está siendo investigado y que se busca “proteger a las y los estudiantes, en especial a las alumnas afectadas”. (informativo académico del 3 de abril)

Hasta ahora el “no sabe/no responde” gana por goleada. El canal oficial comunica mucho, pero dice poco. Y transparenta menos.

Entonces hay que acudir a los relatos. Al relato de compañeros de los hijos y de otros papás. También al canal informativo que es por lejos el de mejor calidad: las redes sociales de los centros de alumnos. Y también al trabajode la prensa.

El relato más extenso publicado hasta ahora sobre los abusos sexuales sufridos por alumnas del Colegio San Ignacio El Bosque parece ser el del periódico electrónico “El Dínamo”, 7 de marzo.

De ser cierto, es estremecedor. Aunque cabe señalar dos cosas: No es el “canal oficial de información”, pero hasta ahora ha sido desmentido o corregido porel Colegio.

Según este medio, el 31 de marzo durante unas 2 horas y fracción ocurrieron varios hechos de agresiones físicas e insultos sexuales al interior del SIEB. Desde gritos y ofensas hasta tocaciones.Pese a la presencia de directivos y/o adultos del colegio, no hubo protocolo ni autoridad que pudiese poner orden durante ese tiempo. Sí había, gracias a Dios, algún profesor atento que habría llevado a un grupo al teatro en busca de un “espacio seguro”.

¿Qué pasó en esas dos horas? ¿Hubo protocolos aplicados, comité de crisis, expertos, autoridades? No sabemos. Al parecer, como en una mini Plaza Italia, la normalidad sólo habría vuelto con la llegada de la fuerza pública.

No pondré todas las fichas en un relato periodístico. Sin embargo, a estas altura parece razonablepreguntarse si junto con perseguir las responsabilidades de algunos estudiantes, no deberían también investigarse las responsabilidades de nosotros, los adultos del colegio.

Lo que claramente no resultaría adecuado es que como comunidad esperemos la “verdad judicial” para saber qué nos pasó.

CINCO. De ser cierto el relato de prensa no desmentido, sabemos también que las “incivilidades” venían de hace tiempo. Al parecer hubo una carta el 2022 que las denunciaba. Y también hubo denuncias de agresiones sexuales reiteradas en los recreos y en los pasillos estrechos del colegio.

¿Será posible aquello? ¿Qué hizo el colegio? ¿Contestó la carta? ¿Investigó y sancionó las denuncias? ¿Se trata realmente de abusos reiterados? No sabemos. El canal oficial nunca habló de eso, ni el año pasado ni ahora.

SEIS. Yo sí sé que la coeducación ha tenido sus problemas. ¡Era que no! Hace ya varios años con mi señora estuvimos en la directiva del Centro de Padres. Los apoderados de la primera generación de niñas ya manifestaban fundadas preocupaciones. Participamos en comisiones, hicimos propuestas, el colegio habilitó espacios de escucha y trabajo conjunto. Como nos pasa casi siempre, algunas cosas ocurrieron y sobre otras, a varios nos quedó la duda sobre cuánto y cómo se recogió e implementó de todo lo escuchado. Escuchar no es lo mismo que acoger y, a veces, no tiene nada que ver con actuar o responder. “Se sabe”, dicen mis hijos.

Sólo supimos, de oídas, que tiempo después se suspendió durante un año la entrada envigencia del uniforme femenino del SIEB. El colegio no estuvo en condiciones de tomar decisiones a tiempo.

SIETE. Lo último que sabemos es que a algunos de nuestros hijos los han agredido en la calle física y/o verbalmente solo por vestir la insignia del colegio. De hecho, el 10 de abril el canal oficial los autoriza a llegar y retirarse del colegio con un polerón que oculte el uniforme.

¿Entenderá el colegio que esta crisis no se supera solo con comunicados internos? Fuera de la reja de Pocuro 2801 hay una sociedad que puede sentirse legítimamente desconfiada o traicionada por una entidad que proyectaba otra imagen. Y que espera más de nosotros.

Al fin y al cabo, como decía un portal de noticias, hay toda una sociedad que está esperando que se aclaren los hechos y que haya justicia “en el exclusivo colegio” del sector oriente.

El desafío es más grande. Y queda mucho por saber.

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